Los cambios postmortem son el conjunto de modificaciones físicas, químicas y biológicas que ocurren en el organismo después de la muerte. Estos cambios se producen debido al cese definitivo de la circulación sanguínea, la respiración y las funciones metabólicas celulares, lo que provoca la pérdida progresiva de la homeostasis y el inicio de procesos de degradación tisular.
Tras la muerte, las células dejan de recibir oxígeno y energía, generándose alteraciones estructurales y funcionales en órganos y tejidos. Posteriormente, actúan enzimas propias del organismo (autólisis) y microorganismos, especialmente bacterias, que contribuyen a la descomposición del cuerpo mediante procesos de putrefacción.
Los cambios postmortem incluyen fenómenos tempranos, como enfriamiento cadavérico, livideces e instauración de rigidez, y fenómenos tardíos, como autólisis, putrefacción y momificación. Su evaluación es fundamental en necropsia y anatomía patológica, ya que permiten estimar el tiempo postmortem y diferenciar lesiones producidas en vida de alteraciones posteriores a la muerte.
Explora las imágenes representativas de los cambios postmortem en la zarigüeya, mostrando las transformaciones características.
Se observa marcada distensión gaseosa del tracto gastrointestinal, principalmente a nivel de estómago/intestinos, con aumento evidente del volumen abdominal
Intestino con áreas necróticas multifocales, asociadas a pérdida de la arquitectura mucosal y cambios hemorrágicos/congestivos.
Higado con coloracion amarillenta a causa de la pigmentación generada por la bilis
Higado con áreas necróticas multifocales, asociadas a pérdida de la arquitectura mucosal y cambios hemorrágicos/congestivos.
Se observa coloración amarillo-verdosa difusa en la mucosa y serosa de tejidos adyacentes a la vesícula biliar y y en la superficie hepática,
Los vasos sanguíneos superficiales se encuentran congestionados y prominentes, compatibles con el fenómeno de inyección cadavérica